[Inserte frase de final de periodo gubernamental aquí]

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"Así es -suspiró el coronel-. La vida es la cosa mejor que se ha inventado"
Bien lo decía el coronel Aureliano, o Gabo Márquez si al autor observan. Algo que se haga llamar ser humano entenderá en algún momento de su fugaz existencia el único hecho que la precede: La conciencia de sí misma. Aunque por más que uno piense en el poder de la voluntad y el libre albedrío, en el hoy voy por aquí por que se ve bonito el camino, ese uno mismo no puede evitar pensar a veces que el destino, la suerte o Dios mismo tengan predilección por el ser que transita el camino bacheado y le den de repente una vereda tranquila, sublime y fatua, rodeada de árboles y niebla dulce, de verde frescor tras un ardiente pavimento rayado de blanco, con manchas de aceite, con manchas de humano y de sociedad. Pues bien, quien sea podrá llamarlo -o no llamarlo- como se le dé la gana. Quizá una perfecta paradoja de que le caigo bien al azar. El caso es que la fugaz existencia que parece más larga entre más corta le da a uno armas para sortear la desesperación de vivir todos los días, las veinticuatro horas, por lo menos si de respirar hablamos -aunque nunca hablemos de eso-. Así que, en este punto y a estas alturas de un partido que comienza, no me arrepiento de nada: a la de Neruda, confieso que he sido, pensado y existido... ¿vivido? Quizá, pero aún me falta mucho. 
Simplemente digo que no temo hoy a ninguna navaja esperándome en mi alcoba, o a un día dejar de ser yo para darle paso a la inercia de la vida: No temo porque me basta un café con mucha crema en una ocasión, un pan de chocolate en otra, un abrazo fuerte la mayoría, para no arrepentirme de vivir y aprovechar esta agonía para ser feliz, y nada más, por lo menos en el momento. 

De cualquier manera, no escribiré mucho para decir en un texto dulcemente comprometido, que las coincidencias en la repartición de grupos propedéuticos, antes de este duro semestre, me llevaron a estar un día enfrente de MdeP Jolie que es mejor conocida como Ale Leal, y a quien dedico un post o declaración de felicidad momentánea, por ser lo menos que puedo otorgar en la fecha de su cumpleaños. 

¡Felicidades! (Y de nuevo, nótese mi efusividad como es cuando no debería ser).

Sueños de la humanidad

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Como todas, era una persona común. Tan común que se levantaba cada mañana para lavarse la cara y maldecir otro día de clases, partir a la escuela tras las súplicas de su madre porque comiera un poco más y los mismos apuros de ella (ojalá que algún día se pusiera de acuerdo en ese sentido), llegar apenas con tiempo para darse cuenta de que había olvidado la tarea, y regresar a su casa por el modelo del sistema solar que cada año, por tradición acaso, le pedían. Era ella tan común como para salir corriendo, como todos, al descanso escolar y comprar una bolsa de frituras condimentadas en el mismo puesto precario del centro del patio, comérselas rápido y jugar con sus amigas a imaginar que era mayor de lo que era, y que pronto adelantaría a la vida que parecía ir demasiado lento a veces.
Era tan común para no darse cuenta de que era feliz, como todos, y tan común para no darse cuenta de que un día cualquiera, como por arte de magia, llegaría a ser tan común para descubrir que no era tan común y descubrir que era infeliz, como todos. Era tan común como para que un día cualquiera se diera cuenta de que no había ser más atormentado que ella, ni humano más desgraciado, ni persona capaz de soportar sus penas. Era tan común para descubrir un día cualquiera que debía planear su futuro aunque nunca fuera a llegar, porque lo que nunca llega tarde o temprano llegaría. Era tan común  para saber que había vivido sin vivir cuando descubriera que amaba y debía amarrarse, como todos, a algún compañero para construir en equipo una vida completa. Era tan común para descubrir el valor de la vida y su deseo de otorgarla, de ejercer su papel y dejar en el mundo una huella plausible del fruto del amor y la necesidad de ser común. Era tan común para crecer y seguir creciendo con sus amigos de las reuniones ocasionales y de padres de familia, aún en los viajes al supermercado y el pago de impuestos. Era tan común como para seguir creciendo junto a sus obras y dejarlas libres un día que ellas decidieron, inevitablemente, abandonarla. Era ella tan común para pensar a veces que nada tenía sentido ni motivo, y a veces que con un segundo de vida hubiera sido suficiente para darse por satisfecha, y tan común para que regularmente sintiera el dolor de perder un trozo de alma enterrado bajo losas, tan común para temer, como todos, cuando fuera su alma entera la que estuviera presa y fría. Era tan común para un día quedarse sola de nuevo, vivir de nuevo en sus trazas de memoria y nacer de nuevo un par de veces tras borrar su mente de sí misma. Era ella tan común para confesar al espejo que no pedía nada más, ni mucho menos, que un segundo más de tiempo para dar gracias a quien fuera por la vida ya vivida mientras exhalaba, feliz como nadie, su último aliento...

Amanda despertó tarde, como siempre. Era casi hora de partir a la escuela.

Quiero escribir

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Quiero imaginar que mi vida comienza en mi alegre funeral.
Con rosas verdes, fugaces, ya marchitas. Rosas verdes y moradas. Rosas nunca rosas.

Quiero vivir, entonces, realmente. Como un sueño, de una noche, el que ya no se recuerda.
Sin el dolor de conocer lo que se hubo perdido. Quiero vivir, entonces así. Quiero vivir.



Quiero nacer, existir antes de ello y después. Caer hacia mi destino forjado en el segundo mismo
en que dije que quería destino. Quiero querer, quiero querer.

Quiero completar mis tristezas de costumbre y mis reflexiones audaces, pasivas,
con las caricias tras la normalidad, banalidad. Quiero ser querido, quiero ser querido.

Quiero ser tú, que eres yo mismo, ver mis ojos y estar en mí. Quiero ser. Quiero ser yo.

Quiero ser fiel, un oasis en mi vida deshonesta. Quiero serme fiel y engañarme de una vez.
Quiero ser fiel, no es difícil porque quiero. Quiero ser fiel.

Quiero escribir. Pensar, crear, sentir. Quiero existir. Quiero vivir.
Vivirme, sentirme, crearme, pensarme. Quiero escribir. Quiero escribir.

Escribir, ¿Qué?
Escribirme, así.

-Increíblemente breve.